Nanomateriales
En la Filadelfia de 1946 se construyó el primer ordenador del mundo. Se llamaba ENIAC medía más de tres metros de largo y consumía 174.000 vatios de potencia: cada vez que se enchufaba las luces de Filadelfia parpadeaban unos instantes. Hoy tenemos ordenadores que caben en la palma de la mano y funcionan con pilas.
La miniaturización está llegando a extremos insospechados, hasta el punto de que fabricamos objetos con un tamaño 100 veces menores que un virus: estamos en la era de la nanotecnología. Usando nanociencia la NASA ha sido capaz de detectar UNA molécula de agua en Marte.
¿Qué hacemos en el INMA en este tema?
Construimos nanohilos magnéticos -para sensores con un tiempo de reacción de millonésimas de segundo-, estudiamos materiales que contienen nanopartículas magnéticas- de aplicación en las cabezas lectoras de los discos duros-, materiales nanoporosos -que se usan en el fraccionamiento del petróleo-, e incluso el metabolismo del hierro en el ser humano, donde la nanociencia tiene mucho que decir…
Investigamos el uso de nanomateriales magnéticos en medicina: pueden guiar al medicamento hacia el lugar de aplicación buscando las rutas moleculares más aptas. También investigamos en nanomateriales con efecto magnetocalórico, que se pueden utilizar para limpiar tumores en zonas donde la cirugía es arriesgada o impracticable.
También lo hacemos en uno de los campos con más futuro, el de los nanotubos de carbono. Son 6 veces menos densos que el acero, 5 veces más rígidos y 100 veces más resistentes. El INMA trabaja para incorporarlos a un nanocompuesto de altísimas prestaciones mecánicas.
Magnetismo como instrumento en el estudio de nuevas aleaciones
¿Por qué nos siguen fascinado los metales? Después de transcurridas decenas de siglos desde su descubrimiento, los materiales metálicos siguen siendo importantes en nuestro desarrollo económico y tecnológico. Pese a lo remoto de nuestra convivencia con ellos, todavía existen numerosos aspectos básicos pendientes de ser plenamente entendidos, como la aparición de nuevos métodos de fabricación, que requieren de enfoques innovadores en la caracterización y comprensión de estos materiales.
El seguimiento magnético del crecimiento de partículas de cobalto en una matriz de CuCo ilustra este nuevo enfoque, desde el que se trabaja en el INMA. Detalles sorprendentes de cómo las partículas de cobalto canibalizan su entorno hasta quedar magnéticamente aisladas del resto nos permitirán percibir por qué el uso del magnetismo puede ser una herramienta refinada en la caracterización de aleaciones de interés industrial.